La totora o junco (Schoenoplectus californicus) es una planta herbácea acuática que suele medrar de forma perenne en los humedales y pantanos de América del Sur. De acuerdo a sus distintas variedades, el tallo alcanza entre uno a tres metros de longitud.

Los tallos y las hojas de esta planta han sido aprovechados desde tiempos ancestrales por diversas comunidades indígenas suramericanas para confeccionar prendas de vestir, esteras, paredes, casas, embarcaciones y hasta puentes. La planta también sirve para fabricar papel de forma artesanal.

Con sus tallos y hojas, los indígenas de la costa norte peruana y los del lago Titicaca fabrican los famosos “caballitos de totora”, unas embarcaciones que se usan para adentrarse en las aguas a pescar, para practicar deporte o simplemente como actividad recreativa. Se estima que la fabricación de estas naves empezó hace unos tres mil años, y se tiene registro de que la cultura mochica los usaba hacia el 200 antes de Cristo.

Los caballitos de totora suelen medir entre 4,5 y 5 metros de largo, y 1 metro de ancho como máximo. El peso de la embarcación ronda los 50 kilogramos, y es capaz de soportar unos 200 kilogramos de carga.

Recientemente, el Congreso peruano aprobó una ley que declara a la pesca en caballito de totora como una práctica ancestral de interés nacional. El instrumento legal procura la protección de esta actividad, así como la protección de los pantanos de Huanchaco, el humedal de donde los nativos extraen la totora necesaria para fabricar sus naves.

De conformidad con la norma, los ministerios de Agricultura, Producción y Cultura, así como los gobiernos del departamento de La Libertad, de la ciudad de Trujillo y de Huanchaco, tendrán la potestad de dictar acciones para aplicar la ley, debiendo informar al Congreso de la República sobre este particular.