Los jueces César Hinostroza y Walter Ríos estuvieron entre los primeros funcionarios en caer víctimas del escándalo que se originó a raíz de la difusión de varias grabaciones comprometedoras. Estos audios, que han mantenido en vilo a la ciudadanía peruana desde hace varias semanas, respaldaron varias investigaciones que han iniciado las autoridades, y ahora incluso se plantea un referendo para apoyar una amplia reforma judicial e, incluso, una enmienda constitucional.

Sin embargo, lo cierto es que ya existían acusaciones formales contra Hinostroza y Ríos, al menos desde mediados del año 2017, cuando un megaoperativo culminó con la caída de la banda criminal “los reyes de Puerto Shejo”, la cual se dedicaba al narcotráfico.

En ese entonces, la fiscalía logró recabar testimonios que indicaban que los miembros de esa organización delictiva contaban con colaboradores dentro del sistema de justicia, quienes les ayudaban a mantener su impunidad. Allí surgieron los nombres de César Hinostroza y Walter Ríos, ahora destituidos por las autoridades.

El informante señaló que la organización narcotraficante le pagaba tanto a Hinostroza como a Ríos para que dejaran en libertad a los integrantes de la banda que caían en manos de la justicia.

A pesar de las acusaciones, antes del escándalo de las grabaciones César Hinostroza se desempeñaba como vocal supremo en la Corte Suprema de Justicia. Walter Ríos, por su parte, ocupaba el cargo de presidente de la Corte Superior del Callao, el principal puerto marítimo del país, por donde ingresaba buena parte de la droga al territorio nacional.

El presidente Martín Vizcarra, así como el presidente de la Corte Suprema y connotados diputados del Congreso de la República, han expresado que a los responsables de corrupción y tráfico de influencias se les aplicarán las sanciones que contemple la ley. Tanto Hinostroza como Ríos se encuentran a la espera de sus respectivos juicios.